Conclusión de una monografía: qué debe incluir, cómo redactarla y un ejemplo
Validado por: Equipo Tesis y Másters.
Índice del artículo
Pregunta: ¿Cómo se hace la conclusión de una monografía?
Respuesta: La conclusión de una monografía recapitula los puntos principales del trabajo y responde las preguntas o los objetivos planteados en la introducción. Para escribirla, releé la introducción, sintetizá los hallazgos de cada capítulo, formulá la respuesta central con sus fundamentos y cerrá con alcances, límites o líneas abiertas. No incorpora información ni fuentes nuevas.
Llegar a la conclusión de una monografía suele ser un alivio y un problema al mismo tiempo. Alivio, porque el trabajo pesado ya está hecho. Problema, porque después de semanas de lectura y escritura cuesta tomar distancia y decir, en pocos párrafos, qué se logró. El resultado habitual es un cierre que repite el desarrollo o que agrega opiniones sin respaldo.
En esta guía vas a ver qué función cumple la conclusión, qué elementos tiene que incluir, cómo redactarla paso a paso, qué errores conviene evitar y un ejemplo comentado que podés usar como modelo.
Qué es la conclusión de una monografía
La conclusión es el apartado final del trabajo, en el que se recuperan los puntos principales y se presenta la respuesta a la pregunta o al objetivo que motivó la monografía. El Manual de Escritura Académica de la Universidad Católica del Maule la define como una «recapitulación de los principales puntos que se abordaron en el trabajo» y agrega que debe responder a las preguntas planteadas en la introducción: qué, cómo y por qué.
Ese mismo manual señala que la conclusión presenta «soluciones, juicios, resultados de la investigación y derivaciones que se desprenden del análisis realizado». En otras palabras, no es un resumen: es el lugar donde el trabajo dice qué aprendió. Si querés ver con precisión en qué se diferencian ambos textos, está explicado en las diferencias entre conclusión y resumen.
Qué tiene que incluir una buena conclusión
No hay una fórmula única, pero una conclusión sólida suele recorrer cuatro movimientos, en este orden:
| Movimiento | Qué hace | Pregunta que responde |
|---|---|---|
| 1. Retomar el propósito | Recuerda en una o dos oraciones el problema u objetivo del trabajo | ¿Qué se propuso esta monografía? |
| 2. Sintetizar los hallazgos | Recupera las ideas centrales de cada capítulo, sin repetirlos | ¿Qué se encontró en el desarrollo? |
| 3. Formular la respuesta | Presenta la conclusión principal y la fundamenta en lo expuesto | ¿Cuál es la respuesta a la pregunta inicial? |
| 4. Abrir y delimitar | Señala alcances, limitaciones y temas que quedan pendientes | ¿Hasta dónde llega este trabajo y qué queda por estudiar? |
El tercer movimiento es el más importante y el que más se omite. Si la monografía tiene objetivos específicos, una buena práctica es verificar que la conclusión diga algo sobre cada uno.
Cómo hacer la conclusión de una monografía paso a paso
1. Releé la introducción antes de escribir
La conclusión tiene que dialogar con la introducción: lo que ahí se prometió, acá se cumple o se explica por qué no. Subrayá la pregunta, el objetivo y la hipótesis si la hubo. Esta guía sobre cómo escribir la introducción de una monografía te ayuda a revisar si esa primera parte quedó clara.
2. Anotá la idea central de cada capítulo
Releé el desarrollo y escribí, para cada capítulo o apartado, una sola oración con su aporte principal. Esa lista es la materia prima del segundo movimiento. Si un capítulo no aporta nada a la pregunta, quizás el problema esté en el desarrollo y no en la conclusión.
3. Redactá la respuesta principal
Con esas oraciones a la vista, formulá la respuesta a la pregunta inicial. Tiene que ser una afirmación clara, que se sostenga en lo que expusiste y no en opiniones nuevas. En monografías argumentativas, es el momento de reafirmar la tesis a la luz de los argumentos presentados.
4. Señalá alcances y limitaciones
Toda monografía tiene un recorte: un período, un corpus, un conjunto de autores. Decirlo muestra rigor. También podés mencionar preguntas que surgieron durante el trabajo y que podrían retomarse en otra investigación.
5. Revisá la coherencia con el resto del trabajo
El manual de la Universidad Católica del Maule incluye, entre las tareas de revisión, evaluar la coherencia entre introducción y conclusiones. Leelas una detrás de la otra: si parecen de trabajos distintos, algo hay que ajustar. Hay una guía específica sobre cómo mantener la coherencia entre introducción y conclusión.
Estilo y extensión
La conclusión mantiene el registro formal del resto de la monografía. El mismo manual recomienda usar la tercera persona para dar impersonalidad al texto y, cuando es inevitable referirse a uno mismo, fórmulas como «el autor» o el «nosotros» de cortesía. También aconseja oraciones enunciativas y breves, y conjugar las ideas principales en modo indicativo.
Sobre la extensión, no hay una regla fija. Como orientación editorial, la conclusión suele ocupar una fracción menor del trabajo: en una monografía de 15 páginas, alcanza con una o dos. Lo importante es que cada párrafo cumpla una de las funciones de la tabla anterior.
Para enlazar las ideas con naturalidad, esta lista de conectores para redactar conclusiones te ofrece alternativas a los cierres gastados.
Ejemplo de conclusión de una monografía
Supongamos una monografía para una materia de Sociología titulada «El teletrabajo y la organización del tiempo doméstico en hogares con hijos pequeños». Su objetivo era analizar, a partir de bibliografía reciente, cómo el trabajo remoto modificó la distribución de tareas en el hogar. Una conclusión posible, con datos y autores omitidos porque se trata de un modelo:
Esta monografía se propuso analizar cómo el teletrabajo modificó la organización del tiempo doméstico en hogares con hijos pequeños. El recorrido por la bibliografía permitió identificar dos procesos. Por un lado, el primer capítulo mostró que la presencia simultánea de trabajo remunerado y cuidado en el mismo espacio borró los límites horarios que antes ordenaban la jornada. Por otro, el segundo capítulo evidenció que esa superposición no se distribuyó de manera equitativa entre los integrantes del hogar.
A partir de lo expuesto, puede sostenerse que el teletrabajo no redujo la carga de tareas domésticas, sino que la volvió menos visible, al integrarla en la jornada laboral. Esta afirmación se apoya en los estudios revisados y debe leerse dentro del alcance del trabajo, limitado a fuentes secundarias sobre hogares urbanos. Queda abierta la pregunta de si estos patrones se mantienen en esquemas híbridos, lo que requeriría un abordaje empírico.
Fijate cómo el ejemplo recorre los cuatro movimientos: retoma el objetivo, sintetiza cada capítulo en una oración, formula una respuesta fundamentada y delimita el alcance con una línea abierta. Para ver más modelos en distintas disciplinas, revisá estos ejemplos de conclusiones.
Errores frecuentes en la conclusión de una monografía
- Copiar la introducción. Retomar el objetivo no significa repetir los mismos párrafos.
- Agregar información nueva. Datos, autores o argumentos que no aparecieron en el desarrollo no van en la conclusión.
- Resumir capítulo por capítulo sin concluir. Si falta la respuesta a la pregunta, el cierre queda incompleto.
- Opinar sin fundamento. La valoración es bienvenida cuando se apoya en lo expuesto, no cuando reemplaza el análisis.
- Prometer más de lo que el trabajo muestra. Una monografía bibliográfica no puede «demostrar» lo que sólo revisó en fuentes secundarias.
- Cerrar con frases hechas. Una reflexión final concreta vale más que una fórmula grandilocuente.
Lista de control antes de entregar
- ¿La conclusión responde la pregunta o el objetivo de la introducción?
- ¿Menciona los hallazgos principales de cada capítulo?
- ¿La respuesta central se apoya en lo que se expuso en el desarrollo?
- ¿Reconoce el alcance y las limitaciones del trabajo?
- ¿Evita incorporar citas, datos o autores nuevos?
Si todas las respuestas son afirmativas, tu conclusión está lista. Si te trabaste en alguna, podés repasar cómo hacer una conclusión en términos generales o pedir una segunda lectura. En Tesis y Másters ofrecemos orientación y revisión para monografías: te ayudamos a revisar la coherencia entre introducción, desarrollo y cierre, sin reemplazar tu voz ni tus ideas.
Preguntas frecuentes
¿La conclusión de una monografía puede tener citas?
En general se evita, porque la conclusión presenta la voz del autor sobre lo trabajado. Podés mencionar a un autor que ya apareció en el desarrollo si ayuda a formular la respuesta final, pero no conviene incorporar fuentes nuevas ni citas extensas. La información que sostiene la conclusión tiene que haber sido presentada antes.
¿Se escribe «conclusión» o «conclusiones»?
Las dos formas son válidas y dependen del trabajo o de lo que pida la cátedra. «Conclusiones», en plural, es habitual cuando el trabajo tiene varios objetivos específicos y se responde a cada uno. «Conclusión», en singular, suele usarse cuando hay una tesis o respuesta central. Lo importante es mantener la misma denominación en el índice.
¿Puedo escribir la conclusión en primera persona?
Depende de las pautas de la cátedra. En la escritura académica suele preferirse la tercera persona o formas impersonales («puede sostenerse», «se observa») para mantener la objetividad, y el plural de modestia cuando se busca incluir al lector. Si no hay indicaciones, la forma impersonal es la opción más segura.
¿Qué pasa si no pude comprobar mi hipótesis?
No es un problema en sí mismo. La conclusión tiene que decir con claridad que la hipótesis no se confirmó o se confirmó parcialmente, explicar por qué a partir de lo analizado y, si corresponde, qué habría que investigar para avanzar. Un resultado negativo bien fundamentado también es un aporte.
Referencias bibliográficas
- Centro de Apoyo al Aprendizaje, Universidad Católica del Maule (s. f.). Manual de Escritura Académica «Escritura de Monografía».
Artículos relacionados
¿Necesitas ayuda?
Solicitá tu presupuesto hoy

