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Estrategias de enseñanza: qué son, tipos y ejemplos para el aula

28/07/2022 7 min de lectura Actualizado: 22/09/2026
Estrategias de enseñanza: qué son, tipos y ejemplos para el aula

Índice del artículo

Pregunta: ¿Qué son las estrategias de enseñanza y qué tipos hay?

Respuesta: Las estrategias de enseñanza son el conjunto de decisiones que toma el docente para orientar la enseñanza y promover el aprendizaje de sus estudiantes. Según el momento en que se usan, se clasifican en preinstruccionales (antes), coinstruccionales (durante) y posinstruccionales (después). Ejemplos típicos: objetivos, organizadores previos, preguntas intercaladas, ilustraciones, analogías, mapas conceptuales, resúmenes y proyectos.

Dos docentes pueden enseñar el mismo contenido, con el mismo programa, y obtener resultados muy distintos. Buena parte de esa diferencia está en las estrategias de enseñanza: cómo presentan el tema, qué preguntan, qué les piden hacer a los estudiantes y cómo cierran la clase.

Si estás en un profesorado, preparando una planificación o escribiendo un trabajo sobre didáctica, esta guía te da una definición con respaldo bibliográfico, las clasificaciones más usadas, ejemplos concretos para el aula y criterios para elegir la estrategia adecuada según el contenido y el grupo.

Qué son las estrategias de enseñanza

Las estrategias de enseñanza son el conjunto de decisiones que toma el docente para orientar la enseñanza con el fin de promover el aprendizaje de sus alumnos. Así las definen Rebeca Anijovich y Silvia Mora en Estrategias de enseñanza. Otra mirada al quehacer en el aula, publicado en Buenos Aires por Aique en la colección Nueva Carrera Docente. Las autoras agregan que se trata de orientaciones generales sobre cómo enseñar un contenido, considerando qué queremos que los estudiantes comprendan, por qué y para qué.

Desde otra tradición, Frida Díaz Barriga y Gerardo Hernández Rojas las definen como los procedimientos o recursos que utiliza quien enseña para promover aprendizajes significativos. Ambas definiciones coinciden en lo central: la estrategia es una decisión intencional del docente, no una receta.

Estrategia, técnica y actividad no son lo mismo

Anijovich y Mora advierten que el concepto suele confundirse con el de técnica, entendida como una serie de pasos que se aplican casi como un algoritmo. La estrategia es más amplia: incluye el análisis del contenido, la lectura del grupo y la elección de un camino. Las técnicas y las actividades son las piezas con que ese camino se concreta. Por ejemplo, «trabajar con preguntas que obliguen a comparar fuentes» es una estrategia; un debate en pequeños grupos es una de las actividades posibles para llevarla a cabo.

Estrategias de enseñanza y estrategias de aprendizaje

Díaz Barriga y Hernández distinguen dos planos. Las estrategias de enseñanza las planifica y ejecuta el docente (o quien diseña el material). Las estrategias de aprendizaje, en cambio, son procedimientos que el propio estudiante incorpora y decide cuándo usar, como resumir, subrayar o autoevaluarse. Ambas se complementan: una buena estrategia de enseñanza suele enseñar, además, estrategias de aprendizaje.

Las dos dimensiones y los tres momentos de una estrategia

Anijovich y Mora proponen pensar cada estrategia en dos dimensiones:

  • La dimensión reflexiva, en la que el docente analiza el contenido, considera el contexto y diseña alternativas antes de decidir.
  • La dimensión de la acción, en la que esas decisiones se ponen en marcha en el aula.

Esas dimensiones se expresan en tres momentos: la planificación, en la que se anticipa la acción; la acción propiamente dicha o momento interactivo; y la evaluación de lo implementado, en la que se revisan los resultados y se piensan otros modos de enseñar. Es un ciclo: lo que se aprende de una clase alimenta la planificación de la siguiente.

Tipos de estrategias de enseñanza según el momento de la clase

La clasificación más difundida es la de Díaz Barriga y Hernández, que ordena las estrategias según el momento en que se usan dentro de una secuencia de enseñanza.

TipoPara qué sirveEjemplos
Preinstruccionales (antes)Preparan al estudiante: activan conocimientos previos y aclaran qué y cómo va a aprenderObjetivos, organizador previo, lluvia de ideas
Coinstruccionales (durante)Ayudan a detectar la información principal, organizarla y mantener la atenciónIlustraciones, preguntas intercaladas, mapas conceptuales, analogías
Posinstruccionales (después)Permiten una visión sintética, integradora y crítica, y la autoevaluaciónResúmenes finales, pospreguntas, redes semánticas

Principales estrategias y cómo usarlas

Los mismos autores describen nueve estrategias de enseñanza respaldadas por investigación. Estas son las más usadas, con un ejemplo de aula para cada una:

  • Objetivos o propósitos. Enunciados que dicen qué se espera que el estudiante logre y cómo se evaluará. Ejemplo: «Al terminar la unidad vas a poder explicar las causas de la Revolución de Mayo usando al menos dos fuentes».
  • Organizadores previos. Información introductoria, más general que el contenido nuevo, que funciona como puente con lo que el estudiante ya sabe. Ejemplo: antes de estudiar la célula, repasar cómo se organiza una fábrica y sus sectores.
  • Ilustraciones. Fotografías, esquemas o gráficos que representan conceptos, objetos o procesos. Son especialmente útiles para contenidos visuales, espaciales o procedimentales, como el ciclo del agua.
  • Preguntas intercaladas. Preguntas insertadas durante la explicación o en un texto para sostener la atención y consolidar lo aprendido.
  • Analogías. Comparaciones entre algo conocido y algo nuevo o abstracto. Ejemplo: explicar la corriente eléctrica como el agua que circula por una cañería.
  • Mapas conceptuales y redes semánticas. Representaciones gráficas de conceptos y sus relaciones. Recursos como el esquema conceptual ayudan a organizar un tema antes de desarrollarlo.
  • Pistas tipográficas y discursivas. Señales para destacar lo importante: negritas, títulos, frases como «esto es clave».
  • Resúmenes. Síntesis de la información relevante, útiles al final de una clase o unidad.
  • Estructuras textuales. Enseñar a reconocer cómo está organizado un texto (causa-consecuencia, comparación, problema-solución) mejora su comprensión.

Otras estrategias de enseñanza para el aula

Anijovich y Mora dedican su libro a estrategias que van más allá de los apoyos textuales. Cada una responde a un propósito distinto:

  • Las buenas preguntas. No las que buscan una respuesta memorizada, sino las que obligan a relacionar, comparar o justificar.
  • La clase expositiva. Sigue siendo adecuada para presentar un tema nuevo, exponer diversas perspectivas o sintetizar una unidad, siempre que se combine con instancias en que los estudiantes procesen la información.
  • El uso crítico de las imágenes. Enseñar a leer imágenes, no solo a mirarlas.
  • Explorar y descubrir. Propuestas de indagación en las que el estudiante investiga antes de recibir la explicación.
  • Los proyectos de trabajo. Abordajes globales o interdisciplinarios de un problema, con un producto final.
  • La enseñanza en aulas heterogéneas. Diseñar en simultáneo distintas propuestas para atender las diferencias entre estudiantes.

Si necesitás pasar de estas ideas a una planificación concreta, los ejemplos de propuesta didáctica muestran cómo se combinan varias estrategias en una misma secuencia.

Cómo elegir la estrategia de enseñanza adecuada

No hay una estrategia mejor que otra en abstracto. Díaz Barriga y Hernández señalan que su uso depende del contenido, de las tareas que harán los estudiantes, de las actividades didácticas y de las características de los aprendices, como su nivel de desarrollo y sus conocimientos previos. En la práctica, conviene hacerse estas preguntas antes de planificar:

  1. ¿Qué tipo de contenido es? Un concepto abstracto pide analogías y organizadores; un procedimiento, demostración y práctica guiada; una controversia, debate con fuentes.
  2. ¿Qué saben ya los estudiantes? Si no hay conocimientos previos, las estrategias preinstruccionales tienen que generarlos, no solo activarlos.
  3. ¿Qué quiero que puedan hacer al final? Explicar, aplicar, argumentar o crear piden estrategias distintas.
  4. ¿Cómo es el grupo? En grupos heterogéneos, ofrecer más de una vía de acceso al mismo contenido suele funcionar mejor que una propuesta única.
  5. ¿Cómo voy a saber si funcionó? Definir de antemano qué evidencia de aprendizaje vas a buscar.

Anijovich y Mora aportan un criterio adicional: la estrategia tiene que ser coherente con la concepción de la disciplina que se enseña. Si un docente de Historia entiende el conocimiento histórico como una construcción a partir de fuentes, limitarse a clases expositivas con una sola versión de los hechos contradice lo que quiere enseñar.

Errores frecuentes al aplicar estrategias de enseñanza

  • Confundir la estrategia con la actividad. Hacer un trabajo en grupo no es una estrategia si no está claro para qué sirve.
  • Usar siempre la misma. Repetir una fórmula que funcionó con un grupo puede no servir con otro.
  • Elegir por moda. Una estrategia novedosa no mejora el aprendizaje si no es coherente con el contenido y los objetivos.
  • Omitir el cierre. Sin estrategias posinstruccionales, los estudiantes se quedan con fragmentos y no con una visión integrada.

Las estrategias de enseñanza forman parte de un campo más amplio. Para ver cómo se integran con la planificación y la evaluación, podés seguir con la guía de estrategias didácticas, y para su fundamento teórico, con las teorías del aprendizaje y las metodologías de la enseñanza.

Si estás escribiendo una tesina o una tesis de maestría en docencia universitaria sobre estrategias de enseñanza, en Tesis y Másters brindamos asesoría académica para delimitar el problema, construir el marco teórico y diseñar el trabajo de campo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre estrategias de enseñanza y estrategias didácticas?

Las estrategias de enseñanza son las decisiones y recursos que usa el docente para promover el aprendizaje. «Estrategias didácticas» es un término más amplio que, según varios autores, abarca también las estrategias de aprendizaje de los estudiantes y las estrategias de evaluación, integradas en una misma planificación.

¿La clase expositiva es una mala estrategia de enseñanza?

No. Es adecuada para presentar un tema nuevo, mostrar distintas perspectivas o sintetizar una unidad, y es económica en tiempo de planificación. Su límite aparece cuando es la única estrategia: conviene combinarla con preguntas, actividades de procesamiento y un cierre que permita a los estudiantes integrar lo escuchado.

¿Qué estrategias de enseñanza sirven en el nivel superior?

En la universidad y los institutos funcionan bien las preguntas que exigen argumentar, el análisis de casos, los proyectos, la lectura guiada de textos académicos con apoyo de estructuras textuales y los mapas conceptuales para integrar unidades. La clave es que el estudiante trabaje activamente con el contenido y no solo lo reciba.

¿Cómo se escriben las estrategias en una planificación docente?

Se describen en relación con los objetivos y los contenidos: qué hará el docente, qué harán los estudiantes y en qué momento de la clase. Una fórmula práctica es indicar la estrategia, su propósito y la actividad concreta, por ejemplo: «Organizador previo: comparación entre la célula y una fábrica para anticipar la función de cada organela».

Referencias bibliográficas

  • Anijovich, R. y Mora, S. (2010). Estrategias de enseñanza. Otra mirada al quehacer en el aula. Buenos Aires: Aique.
  • Díaz Barriga Arceo, F. y Hernández Rojas, G. (1998). Estrategias de enseñanza para la promoción de aprendizajes significativos, en Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista. México: McGraw-Hill.

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