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Qué es un argumento: estructura, tipos y ejemplos para trabajos académicos

11/04/2022 7 min de lectura Actualizado: 22/09/2026
Qué es un argumento: estructura, tipos y ejemplos para trabajos académicos

Índice del artículo

Pregunta: ¿Qué es un argumento y qué tipos existen?

Respuesta: Un argumento es un conjunto de enunciados, llamados premisas, que se ofrecen como razones para aceptar otro enunciado, la conclusión. Según cómo las premisas sostienen la conclusión, puede ser deductivo, inductivo o abductivo. Según el tipo de respaldo que usa, se habla de argumentos de autoridad, por analogía, de causa y efecto, por ejemplificación o basados en datos.

Argumentar es lo que se espera de cualquier trabajo universitario que vaya más allá de resumir: un ensayo, una monografía, la discusión de una tesis o incluso una respuesta de parcial. Y, sin embargo, pocas veces se enseña de manera explícita qué es un argumento y cómo distinguir uno sólido de uno que sólo parece convincente.

En este artículo vas a encontrar una definición precisa, la estructura básica de todo argumento, los tipos principales con ejemplos corregidos y los errores de razonamiento más comunes, para que puedas identificarlos en tus lecturas y evitarlos en tus textos.

Qué es un argumento

Un argumento es un conjunto de enunciados en el que uno o varios, llamados premisas, se presentan como razones para aceptar otro, llamado conclusión. Esa es la definición que se usa en filosofía y en lógica, y la que recoge, por ejemplo, la Internet Encyclopedia of Philosophy.

Dos aclaraciones evitan confusiones frecuentes. La primera: un argumento no es una opinión. «Las clases virtuales no sirven» es una afirmación; se convierte en argumento cuando se ofrecen razones que la sostengan. La segunda: un argumento no es una discusión ni una pelea verbal. En sentido académico, argumentar es mostrar por qué algo debería aceptarse.

Estructura de un argumento

Todo argumento tiene, como mínimo, dos componentes:

  • Premisas: los enunciados que funcionan como razones o evidencia.
  • Conclusión: el enunciado que se pretende justificar a partir de las premisas.

En los textos académicos, la conclusión suele presentarse al principio como tesis o postura, y las premisas se desarrollan después. El orden cambia, pero la relación es la misma: las premisas tienen que conducir a la conclusión. Conectores como «por lo tanto», «en consecuencia» o «de ahí que» anuncian una conclusión; «porque», «dado que» o «ya que» introducen premisas.

Cuándo un argumento es bueno

Para evaluar un argumento hay que hacerse dos preguntas distintas: si las premisas son verdaderas y si realmente sostienen la conclusión. En lógica, un argumento deductivo es válido cuando, si las premisas fueran verdaderas, la conclusión tendría que serlo necesariamente; y es sólido cuando además sus premisas son verdaderas. En los argumentos inductivos se habla de argumentos fuertes, cuando las premisas hacen probable la conclusión.

Tipos de argumentos según cómo se infiere la conclusión

La clasificación más sólida, y la que se usa en lógica y filosofía, distingue tres formas de razonamiento.

Argumento deductivo

En un argumento deductivo, la verdad de las premisas garantiza la verdad de la conclusión. No aporta información nueva: hace explícito algo que ya estaba contenido en las premisas.

Todas las tesis de esta maestría deben incluir un capítulo metodológico. Mi trabajo final es una tesis de esta maestría. Por lo tanto, mi trabajo final debe incluir un capítulo metodológico.

Si las dos premisas son verdaderas, no hay forma de que la conclusión sea falsa.

Argumento inductivo

El argumento inductivo parte de casos observados y llega a una conclusión probable, no necesaria. Es la base de buena parte de la investigación empírica.

En los tres parciales de esta materia apareció un ejercicio de análisis de caso. Por lo tanto, es probable que en el próximo también aparezca uno.

La conclusión puede ser razonable y, aun así, resultar falsa. Su fuerza depende de la cantidad y la representatividad de los casos: tres parciales son poca evidencia; los parciales de diez cuatrimestres, bastante más.

Argumento abductivo

La abducción, también llamada inferencia a la mejor explicación, concluye que una hipótesis es verdadera porque es la que mejor explica los hechos observados. La diferencia con la inducción, según explica la Stanford Encyclopedia of Philosophy, es que la abducción apela a consideraciones explicativas, mientras que la inducción se apoya sólo en frecuencias o regularidades observadas.

Esta mañana la calle estaba mojada, pero la vereda de enfrente, bajo el toldo, estaba seca. La explicación más plausible es que llovió durante la noche.

Es el razonamiento típico del diagnóstico médico, la investigación policial y la formulación de hipótesis en una tesis. Por eso la conclusión de un argumento abductivo siempre debe ponerse a prueba.

Tipos de argumentos según el respaldo que utilizan

Además de la forma lógica, en la retórica y en la enseñanza de la escritura se clasifican los argumentos según el tipo de razón que aportan. Esta clasificación es más útil para escribir, porque te ayuda a elegir qué evidencia usar. Los ejemplos de esta sección son ilustrativos.

TipoEn qué se apoyaEjemplo
De autoridadLa opinión de un especialista o una institución reconocida en el temaLa recomendación de un organismo sanitario sobre vacunación
Por analogíaLa semejanza entre dos casosSi una política redujo la deserción en una provincia con características similares, podría funcionar en otra
De causa y efectoUna relación causal entre hechosLa falta de sueño reduce la concentración y, por eso, afecta el rendimiento en los exámenes
Por ejemplificaciónCasos concretos que ilustran la afirmaciónMencionar tres universidades que ya implementaron una política para mostrar que es viable
Basado en datosEstadísticas, mediciones o resultados de investigaciónCifras oficiales de un censo o de una encuesta con metodología explícita
De experienciaVivencias propias o testimoniosEl relato de un docente sobre su práctica en el aula

No todos tienen el mismo peso en un trabajo académico. Los argumentos basados en datos y en autoridades pertinentes, con sus fuentes citadas, son los más aceptados. La experiencia personal puede ser valiosa en investigaciones cualitativas o en ensayos, pero rara vez alcanza por sí sola. Si querés profundizar en cómo usar las fuentes especializadas, el artículo sobre la cita de autoridad explica cuándo fortalece un texto y cuándo lo debilita, y el de recursos argumentativos muestra otras estrategias como la pregunta retórica o la concesión.

Cuándo la autoridad y el consenso son débiles

Apelar a una autoridad es legítimo cuando se trata de alguien realmente experto en el tema en cuestión. Se vuelve un error cuando la persona citada no es especialista en ese campo, o cuando su nombre reemplaza a las razones. Algo parecido ocurre con el argumento por consenso: que algo sea ampliamente creído no es, por sí solo, evidencia de que sea verdadero.

Falacias: argumentos que parecen buenos y no lo son

Una falacia es, en la definición de trabajo que propone la Stanford Encyclopedia of Philosophy, un argumento que parece mejor de lo que realmente es. Conocerlas te sirve para detectarlas en la bibliografía y para no cometerlas en tu propio texto.

  • Generalización apresurada: sacar una conclusión general de pocos casos. «Dos compañeros reprobaron con ese docente, así que es imposible aprobar con él».
  • Falsa causa (post hoc): suponer que, porque un hecho sucedió después de otro, fue causado por él. «Desde que cambié de lapicera me va mejor en los exámenes».
  • Falsa autoridad: citar como experto a alguien que no lo es en el tema discutido.
  • Apelación a la mayoría: dar algo por cierto porque mucha gente lo cree o lo hace.
  • Ataque a la persona (ad hominem): descalificar un argumento por quién lo formula y no por su contenido.

Cómo construir argumentos sólidos en un trabajo académico

La diferencia entre un texto que afirma y uno que argumenta está en el respaldo. Estas pautas te ayudan a pasar de una cosa a la otra:

  1. Formulá una tesis discutible y precisa. Si nadie podría estar en desacuerdo, no hace falta argumentarla. Las partes de una tesis argumentativa muestran cómo plantearla.
  2. Combiná distintos tipos de respaldo. Datos, autores y ejemplos se refuerzan entre sí.
  3. Citá cada evidencia. Un dato sin fuente es una afirmación más.
  4. Explicitá la conexión. No alcanza con poner un dato al lado de la tesis: explicá por qué ese dato la sostiene.
  5. Anticipá objeciones. Reconocer un contraargumento y responderlo muestra dominio del tema.
  6. Cuidá las conclusiones. Si tu evidencia es inductiva, hablá de probabilidad, no de certeza.

Para ver estas pautas aplicadas, podés revisar los ejemplos de argumentos para tesis y la guía sobre el texto argumentativo. Y si estás trabajando en un ensayo o en la discusión de tu tesis y querés una devolución sobre la solidez de tu argumentación, el servicio de asesorías académicas de Tesis y Másters puede orientarte en la revisión.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre un argumento deductivo y uno inductivo?

En el deductivo, si las premisas son verdaderas, la conclusión es necesariamente verdadera. En el inductivo, las premisas sólo hacen probable la conclusión: se parte de casos observados y se generaliza. Por eso una conclusión inductiva puede ser razonable y, aun así, resultar falsa ante un caso nuevo.

¿Un argumento puede ser válido con premisas falsas?

Sí. La validez depende de la forma: un argumento es válido si, suponiendo que las premisas fueran verdaderas, la conclusión tendría que serlo. Por ejemplo, «todos los peces vuelan; el salmón es un pez; por lo tanto, el salmón vuela» es válido, pero no es sólido, porque una premisa es falsa.

¿Qué tipo de argumento es más convincente en una tesis?

En una tesis pesan más los argumentos basados en datos propios o de fuentes confiables y en autores especializados, correctamente citados. Lo más eficaz suele ser combinarlos: un dato, una interpretación respaldada por la literatura y un ejemplo concreto. La experiencia personal o el consenso general, por sí solos, se consideran débiles.

¿Un argumento y una opinión son lo mismo?

No. Una opinión es una afirmación sobre algo; un argumento es esa afirmación acompañada de razones que la justifican. «La lectura en papel mejora la comprensión» es una opinión. Se vuelve argumento cuando se sostiene con evidencia, por ejemplo con resultados de investigaciones comparativas citadas.

Referencias bibliográficas

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