¿Cuáles son los objetivos generales y específicos?

Diferencia entre objetivos específicos y generales

Si has llegado al punto en el que necesitás establecer los objetivos generales y específicos de algún trabajo de índole académico, pero no tenés una idea clara sobre cómo hacerlo, te lo enseñamos. Este artículo pretende echar luces sobre esta cuestión para que puedas continuar con la redacción sin piedras en el camino.

Principalmente, los objetivos se constituyen como uno de los puntos más importantes de cualquier trabajo de investigación.  En ello también radica su complejidad. Lo que se plantea como objetivo, debes comprender, es aquello que se intenta lograr para resolver una situación que se configura como problemática. A partir de la aplicación de ciertas técnicas, contenido del marco teórico y metodologías específicas que has ido adquiriendo a lo largo de tu formación académica.

¿Cuál es la meta final de plantear los objetivos en una investigación?

De esta manera, los objetivos que planteas en el trabajo de investigación son los que se estarán encargados de darle unidad y establecer un hilo conductor a todo tu trabajo. Y justamente por ello son tan relevantes y merecen de mucha atención y dedicación a la hora de redactarlos. Además, tienen algunas características que tenés que seguir para poder elaborarlos de la mejor manera posible. Por lo general, los objetivos que te plantees, tanto el general como los específicos, deben cumplir con los siguientes requisitos:

  1. Ser alcanzables.
  2. Factibles de ser medibles.
  3. Ser concretos y claros.
  4. Presentar relevancia para el área de estudio en el que se inserta tu trabajo de investigación.

¿Qué tipos de objetivos existen?

¿Cuáles son los objetivos generales y específicos?

 

A grandes rasgos, hay tres tipos de objetivos que se relacionan directamente con el tipo de investigación y trabajo que llevarás a cabo. Pueden ser descriptivos, correlacionales o causales, dependiendo de lo que quieras hacer. Es decir, si buscas generar contenido teórico, establecer relaciones entre contextos o situaciones, o determinar las causas de ciertos problemas. Debes considerar que los objetivos se dividen en el general y en los específicos, como te hemos mencionado. Estos últimos son los que se desprenden, justamente, del objetivo general. La descomposición del objetivo que se constituye como central del trabajo debe ser pertinente, claro y justificado. De esta manera, hay diferencias entre el objetivo general y los específicos.

Diferencias entre los objetivos generales y específicos

Los objetivos generales hacen referencia a la finalidad de la investigación y se formulan con la pretensión de concretar las actividades que tenés que realizar como investigador. En cambio, los objetivos específicos, por su parte, se sustentan en el general, delimitan el tema de investigación, y se van cumplimentando a medida que se va desarrollando el trabajo. Normalmente, las investigaciones tienen un único objetivo general, mientras que tienen entre 3 y 5 objetivos específicos.

De acuerdo al tipo de investigación que llevarás a cabo en tu trabajo, podés tener, además, objetivos teóricos y objetivos prácticos. Tanto el general como los específicos, se desprenden de las preguntas de investigación. Por ejemplo, si la incógnita es “¿qué tipo de relación se establece entre X y Z?”. O “Ccómo se genera dicha relación?”, los objetivos serían asó. General, establecer el tipo de relación entre X y Z; mientras que los objetivos específicos podrían ser “indagar en los modos de relación entre X y Z, definir las variaciones en la relación según determinado factor”, etc. Esto como para ilustrar lo planteado.

Como se mencionó, hay dos objetivos de investigación, los generales y los específicos. Algunos investigadores los llaman primarios y secundarios también. El objetivo general es el que representa la meta que hay que lograr para responder a las preguntas de la investigación. Esta incluye aquello que quiere saberse, o indagar sobre algunas situaciones o características, o qué, o cuándo, entre otras claves.

Todo objetivo general tiene que tener un verbo (infinitivo) que determina la complejidad y el alcance, el evento que se estudiará, la unidad de estudio, la temporalidad. Ejemplo «comparar la calidad de vida del personal docente que trabaja en la escuela primaria pública X en el año 2020». Los objetivos específicos, por su parte, definen cada parte del general. Los objetivos específicos, a medida que se van cumplimentando, se van integrando y alcanzan al objetivo general. Por consiguiente, cumplir con el objetivo general implica indefectiblemente haber alcanzado primero los objetivos específicos que se plantearon.

Características de los objetivos específicos

Es importante destacar que los objetivos de investigación tienen distintos niveles de complejidad. Según Jacqueline Hurtado de Barrera (2008) hay diez categorías de objetivos, según estos niveles de complejidad, los cuales, a su vez, se agrupan en cuatro niveles: perceptual, aprehensivo, comprensivo e integrativo. En el grado perceptual se estudia el evento desde lo más evidente (explorar, describir). En el aprehensivo ya se establecen relaciones entre características y se establecen reinterpretaciones (comparar, analizar). Por otra parte, el nivel comprensivo se hace referencia a explicaciones y conexiones entre distintos sucesos.

Con la meta de anticiparse a situaciones y desarrollar posteriormente propuestas de mejora, intervención o transformación (explicar, proponer, predecir). Finalmente, el nivel integrativo se enfoca en acciones concretas y planificadas para transformar el evento estudiado (modificar, confirmar, evaluar, mejorar).

Establecé objetivos de manera coherente para que puedan ser correctamente cumplimentados y alcanzados. Para esto tené en cuenta varios aspectos, además de los recursos de los que te valdrás para poder hacerlo. Esto permitirá comprobar que los objetivos que te planteas en tu trabajo de investigación son realmente alcanzables. Cabe destacar que los objetivos, independientemente del tipo que sean, siempre comienzan con verbos en infinitivos que se relacionan directamente con el tipo de investigación. Por ejemplo: elaborar, comprobar, describir, caracterizar, definir, etc. No pueden ser ni preguntas, ni juicios de valor, ni hipótesis, pues cada uno de esos puntos tiene su lugar dentro de la investigación, pero no dentro de los objetivos particularmente.

¿Cuáles son los verbos aceptados para elaborar objetivos?

Es sabido que en la vida y carrera académica, a medida que realizas más y más trabajos de investigación, descubres una serie de verbos que son aceptados (y otros que no) para la elaboración de los objetivos de dichos trabajos. También te contaremos un poco sobre estas cuestiones para que sepas cómo redactarlos. Si bien haremos énfasis en aquellos que puedes utilizar, desde ya te dejaremos algunos que no son recomendables. Sea por su informalidad, vaguedad o porque realmente hay otros mejores. Por ejemplo, debes evitar frases verbales como «aprender a visualizar», construcciones como «echar luces». Formas verbales conjugadas (siempre son en infinitivo), o verbos o construcciones que no sean de índole académica como “encajar”, “hacer ver”, entre otros puntos.

Debes saber que los objetivos se conforman como uno de los puntos más importantes de cualquier trabajo de investigación. Y en ello también radica la dificultad de encararlos como corresponde. Como se mencionó, los objetivos cumplen la función de delimitar aquello que se intenta lograr para resolver una situación que se configura como problemática. A partir de la aplicación de ciertas técnicas, contenido teórico y metodologías específicas que has ido adquiriendo a lo largo de tu formación académica.

Ejemplos

Es así que, en relación con lo que quieras hacer en tu trabajo de investigación será el objetivo y, por ende, el verbo que utilices para describir tu objetivo. Te dejamos una lista de verbos que sí podés utilizar, según lo que pretendas realizar, considerando que cada verbo se corresponde a una acción:

-Explorar, indagar, revisar, observar, registrar, detectar, describir, codificar, enumerar.

-Clasificar, definir, caracterizar, comparar, diferenciar, asemejar, cotejar, analizar, desglosar, criticar.

-Explicar, entender, comprender (aunque en muchos casos los consideran vagos o ambiguos).

-Predecir, prever, pronosticar, proponer, plantear, formular, diseñar, elaborar, llevar a cabo (frase aceptada).

-Modificar, cambiar, aplicar, mejorar, transformar, intervenir, confirmar, verificar, demostrar, probar, evaluar.

-Valorar, estimar, ajustar, entre muchas otras opciones de verbos que se enfoquen al ámbito académico y a la acción de investigar.

Como has podido observar, los objetivos se enfocan en los logros o metas que quieren alcanzarse a partir de un trabajo. En este caso, de investigación, y son planteados con anterioridad a la redacción e investigación. Estos permiten orientar la temática del trabajo y estimar resultados pretendidos, para medirlos luego de realizada la investigación.

Los objetivos generales a diferencia de los específicos son aquellos que apuntan a la problemática general. Es decir, el resultado final que busca alcanzarse con la investigación, la motivación y la razón por la cual se está investigando. Por su parte, los objetivos específicos se configuran como cada una de las estrategias enfocadas en cumplimentar con el general. Tienen que ser concretos, acotados y medibles, pues deben limitarse a un único aspecto de la investigación.

A partir de lo planteado te dejaremos una serie de pautas que puedes seguir para la elaboración de objetivos generales y específicos que te servirán tanto para la redacción como para determinar aquellos objetivos específicos para la investigación que buscar realizar.

¿Cómo escribir los objetivos de investigación?

¿Cómo elaborar los objetivos generales y específicos?

 

Debes establecerlos a partir de la siguiente pregunta: ¿por qué y para qué querés investigar eso?, ¿qué querés lograr?, ¿qué te motiva? Responder a esas preguntas te facilitarán la delimitación de tus objetivos y te ayudarán a establecer el rumbo de tu trabajo. Como te hemos dicho anteriormente, los objetivos de investigación deben ser correctos y apropiados para el trabajo. Y se conforma como uno de los puntos más importantes de tu tesis o artículo académico. Los objetivos determinan el alcance, la dirección y la profundidad del trabajo.

Se derivan de las preguntas e interrogantes, y finalmente deben responderse con los resultados obtenidos en el desarrollo del estudio. Además, los objetivos determinan aquello que se va a estudiar y establecen los pasos que se seguirán para lograr, al final, cumplir con lo planteado. Los objetivos específicos se derivan del general, y son de utilidad para facilitar su cumplimiento.

De esta manera, el objetivo general responde a resultados más amplios, mientras que los específicos se enfocan en puntos particulares que, en conjunto, responden al general. Por cada objetivo genera se plantean varios específicos para que la concreción de estos últimos permitan llegar al primero.

Corroborá lo aprendido con estos ejemplos extras

 

Ahora, te dejaremos alguna serie de ejemplos extras para que puedas corroborar lo que te hemos planteado hasta el momento. El objetivo general será «analizar los efectos de la cultura organizacional de X en la rentabilidad de la empresa». De esto, pueden plantearse los siguientes objetivos específicos que facilitarán el alcance de dicho objetivo general. «Reconocer la naturaleza de la cultura organizacional en X como proyección para el 2022″.»Determinar la rentabilidad de la empresa X para el período considerado». «Identificar los factores que afectan la cultura organizacional de X».

Para finalizar, cabe mencionarte que sin objetivos planteados de manera correcta y coherente, la investigación no tiene razón de ser. Ya que están presentes en cada paso del proceso de investigación, enfocan el problema, determinan la metodología del trabajo, guían la lectura. Posibilitan una correcta formulación de una o varias hipótesis, evitan la exposición de información innecesaria o poco relevante para la investigación.

Ahorrá esfuerzo en recolectar información y datos que al final podrían no ser necesario (pues enfocan el trabajo, como bien se mencionó), entre otros puntos importantes. Ahora ya sabés: dales a los objetivos de investigación la importancia que merecen, y esmérate por redactarlos y construirlos de la mejor manera posible. ¡Ánimos!

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